Continúa la brecha de acceso a datos sobre la economía del visitante

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En enero de 2019, la Junta de Planificación (JP) público los resultados de la Encuesta del Viajero, referente al año calendario de 2017. Esta encuesta es de suma importancia para poder analizar científicamente la actividad turística en la Isla. Lamentablemente, Puerto Rico carece de un sistema robusto de estadísticas de turismo. En una entrevista reciente con la Fundación, el principal oficial ejecutivo de Discover Puerto Rico, la organización de mercadeo de destino de Puerto Rico, Brad Dean, indicó que su gran decepción cuando llegó a Puerto Rico fue la dificultad de poder encontrar estadísticas confiables sobre la actividad turística en la Isla.

En el 2017, la Fundación identificó en un estudio las brechas en medición en el sector turístico en Puerto Rico y delineó los pasos a seguir para contar con un sistema de estadísticas a la par con los estándares internacionales, puesto que, el gobierno de Puerto Rico no cumple con ninguno de los requisito estadísticos recomendados por la Organización Mundial de Turismo (OMT). Un paso hacia la dirección correcta fue la reinstalación de la Encuesta del Viajero en enero de 2017, luego de haber estado paralizada por cuatro (4) años. La encuesta, se realizó en los principales puertos de entrada de la Isla, el aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín en Carolina, el Rafael Hernández en Aguadilla y en los muelles del Viejo San Juan, usando una muestra representativa de casi 37,000 pasajeros que entraron a la Isla. A pesar de ser la principal herramienta para medir el impacto económico del turismo en Puerto Rico, por alguna razón el proyecto se paralizó nuevamente en diciembre de 2017, y no fue hasta marzo de 2019, un año después, que la JP reinstaló la encuesta. FPR, quien ha abogado por un sistema de estadísticas de turismo por varios años, solicitó los datos crudos de la Encuesta del 2017 a la JP para poder validar la información del informe publicado en enero 2019, ya que, había dudas técnicas con varias tablas y confrontaron problemas con informes pasados de la JP. A modo de ejemplo, el año pasado la Fundación obtuvo los datos crudos de la encuesta que se realizó en el 2012, a través del Instituto de Estadísticas, y no pudo replicar las tablas del informe oficial de la JP, ni pudo extrapolar los datos al universo de pasajeros. Tampoco pudieron reconciliar los datos de la encuesta con las estadísticas oficiales que publicó el gobierno de Puerto Rico y envió a las organizaciones internacionales durante ese año.

A pesar de lo positivo de la reinstalación de la encuesta durante el mes de marzo, es todavía preocupante que la información generada no pueda ser validada por terceros. Debe haber confianza en el sector y que los números publicados oficialmente estén basados en principios de estadística, es decir, adheridos a los principios Fundamentales de Estadísticas Oficiales recomendados por la Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas. Además, deben ser comparables a través del tiempo y con otros países. No deberíamos invertir cientos de miles de dólares de fondos públicos en una encuesta que no será utilizada para generar las estadísticas oficiales del gobierno, ni ayudará a cerrar las brechas de medición que hay en Puerto Rico. Sin datos fidedignos, se hará cuesta arriba como país medir el impacto de los fondos federales destinados a la recuperación o medir los nuevos esfuerzos de mercadeo del DMO. No debemos seguir dependiendo de organizaciones internacionales o consultores para generar estadísticas económicas asociadas con la economía del visitante en Puerto Rico, debemos todos trabajar para cerrar estas brechas.